Interposición labial: Qué es, por qué se produce, consecuencias y tratamientos. | Clínica Dental Ceodent Hortaleza
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Interposición labial: Qué es, por qué se produce, consecuencias y tratamientos.

En la consulta, a menudo me encuentro con padres que me dicen:

«Sara, he notado que mi hijo mete el labio al tragar o lo mantiene entre los dientes cuando está distraído. ¿Es normal?»

Se trata de lo que llamamos interposición labial: un hábito en el que, sobre todo el labio inferior, se coloca entre los dientes al tragar, al hablar o incluso cuando el niño está tranquilo, en reposo. A simple vista puede parecer una manía pasajera, como morderse las uñas. Pero en realidad es una forma que tiene la boca de compensar un desequilibrio: la lengua no empuja donde debe, la mandíbula no encaja del todo bien o los músculos de la cara trabajan de manera descoordinada. El resultado es que el labio “entra en escena” cuando no le toca.

¿Por qué se produce la interposición labial?

Cada niño es diferente, y no hay una única causa. A veces el origen está en una deglución atípica: al tragar, la lengua no se apoya en el paladar como debería y el labio intenta ayudar. En otros casos encontramos los incisivos de arriba demasiado adelantados, que crea un hueco perfecto para que el labio inferior se cuele detrás.

También influyen los hábitos prolongados de chupete o succión digital, o la respiración oral mantenida, que altera el tono de los labios y dificulta que se mantengan en su sitio.

Lo importante es entender que este hábito no aparece “porque sí”, sino porque hay algo en la función de la boca que no está funcionando como debería. Detectarlo pronto nos ayuda a corregirlo y a evitar que vaya a más.

Consecuencias de la interposición labial

Con el tiempo, este hábito puede dejar huella tanto en la función como en la estética de la boca. Algunas de las consecuencias más habituales que vemos en consulta son:

  • Maloclusiones dentales: cuando el labio se interpone entre los dientes de forma repetida, puede impedir que cierren bien. Esto favorece mordidas abiertas, sobremordidas exageradas o incluso apiñamiento dental. En otras palabras: los dientes no encajan donde deberían, y eso condiciona la forma de morder y de sonreír.
  • Problemas funcionales: una mala posición de los labios y de los dientes afecta a funciones tan básicas como masticar o hablar. Los niños pueden tener más dificultad para triturar bien los alimentos o para pronunciar sonidos como la s o la f, lo que influye en su lenguaje.
  • Sobrecarga muscular: el labio y los músculos que lo rodean hacen un esfuerzo extra para compensar el desequilibrio. Con el tiempo, esa tensión puede provocar molestias y un patrón muscular poco eficiente.
  • Alteraciones estéticas: la forma de colocar los labios también influye en la apariencia del rostro. En algunos casos, el labio inferior queda adelantado o los labios no se cierran de manera natural, modificando el perfil facial.
  • Mayor riesgo periodontal: la presión anómala y continua sobre dientes y encías puede contribuir a que las encías se retraigan o se inflamen con más facilidad, aumentando la vulnerabilidad de los tejidos que sostienen los dientes.

Como señala la SEDO (Sociedad Española de Ortodoncia), los hábitos orales mantenidos en la infancia son uno de los factores más influyentes en el desarrollo de maloclusiones.

Cómo corregir la interposición labial

El abordaje de los hábitos orales no funcionales debe ser integral. No basta con “quitar el hábito”, hay que enseñar al niño a usar correctamente sus músculos orofaciales para que haya un desarrollo saludable.

Para ello, lo más habitual es que intervengamos varios profesionales: el odontopediatra, el ortodoncista, el logopeda y en algunos casos el fisioterapeuta orofacial. Cada uno aporta una parte para que el resultado sea completo y duradero.

El tratamiento dependerá de cada caso y lo abordamos de manera multidisciplinar:

Terapia miofuncional

Son ejercicios guiados por un logopeda especializado o por un odontopediatra formado en este campo. Se hacen de forma lúdica y adaptada a la edad del niño, como si fueran pequeños juegos. El objetivo es que aprenda a colocar bien la lengua y los labios al tragar, hablar o incluso cuando está en reposo.

Corrección de hábitos orales

Si todavía usa chupete, se chupa el dedo o muerde objetos, trabajamos junto con la familia para ir eliminando estos hábitos poco a poco, ya que mantienen el problema.

Tratamiento de la respiración oral

Muchos niños respiran por la boca porque tienen adenoides o amígdalas grandes, alergias o tabique nasal desviado. En esos casos, solemos derivar al otorrino o al pediatra para valorar la causa y buscar una solución. Una buena respiración nasal es fundamental para que todo el sistema funcione correctamente.

Ortodoncia interceptiva

Cuando la interposición labial ya ha provocado cambios en la mordida —por ejemplo, una mordida abierta— podemos colocar aparatos sencillos que guían el crecimiento de la boca y ayudan a corregir esas alteraciones. Estos tratamientos los realizamos los ortodoncistas, y suelen ser más cómodos y efectivos cuanto antes se empiecen.


La buena noticia es que la interposición labial tiene solución. Si lo detectamos pronto y empezamos a trabajar con ejercicios y, si hace falta, con ortodoncia u otras ayudas, podemos corregirlo y conseguir que la boca crezca de manera sana y equilibrada.

En Ceodent creemos que la ortodoncia infantil no debe limitarse a “colocar dientes”. Nuestro enfoque es integral: detectamos y corregimos hábitos orales como la interposición labial, la deglución atípica o la respiración oral, para que las funciones orales se desarrollen de forma correcta y duradera.

Si sospechas que tu hijo puede tener este hábito, no lo dejes pasar. Con una valoración temprana podemos diseñar un plan sencillo y eficaz que le ayudará a crecer con una boca sana y equilibrada.

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