Frenillo lingual corto en niños: Así afecta al desarrollo | Clínica Dental Ceodent Hortaleza
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Frenillo lingual corto en niños: Así afecta al desarrollo

La anquiloglosia, o lo que comúnmente conocemos como frenillo lingual corto, puede parecer algo pequeño, pero en algunos niños influye en funciones tan básicas como alimentarse, tragar, colocar la lengua en reposo o articular ciertos sonidos. Y cuando una función se altera, el crecimiento no siempre toma el camino más fácil.

Es importante saber que no todos los frenillos cortos necesitan tratamiento. Hay bebés y niños con frenillo restrictivo que comen bien, crecen bien y no desarrollan problemas relevantes.

Por eso vamos a profundizar más en esta condición para entender qué es exactamente, por qué aparece, cuándo puede dar síntomas y, sobre todo, en qué situaciones conviene valorarlo en consulta.

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Qué es exactamente un frenillo lingual corto

El frenillo lingual es una banda de tejido que une la lengua al suelo de la boca. Todos lo tenemos, pero cuando es más corto o grueso de lo normal puede limitar el movimiento de la lengua, provocando patrones que, si se mantienen, pueden influir en succión-deglución, posición de reposo de la lengua y, en algunos casos, en respiración oral o tensiones orofaciales.

Por qué algunos bebés nacen con el frenillo lingual más corto

En la gran mayoría de casos, el frenillo lingual corto es congénito (viene “de serie” desde el desarrollo fetal).

Durante el embarazo, al principio la lengua está más “pegada” al suelo de la boca y, conforme avanza el desarrollo, esa unión se va liberando gracias a procesos normales de remodelación del tejido (incluida apoptosis, que es una especie de “poda” celular programada).

Si esa liberación es incompleta, puede quedar un frenillo más anterior, más corto o más tenso, y la lengua queda “anclada” en mayor o menor grado.

Cómo influye el frenillo lingual corto en el desarrollo

Cuando el frenillo es realmente restrictivo, puede limitar movimientos clave de la lengua. En los bebés, esto a veces se traduce en dificultades para hacer un buen patrón de succión y deglución, lo que puede afectar a la eficacia de la alimentación.

Más adelante, en algunos niños, esa limitación puede interferir con movimientos finos de la punta de la lengua y favorecer compensaciones en la pronunciación o en la manera de tragar, aunque tener frenillo corto no significa automáticamente que vaya a haber un problema de habla.

Además, como la lengua está activa todo el día, su postura en reposo y durante la deglución influye en el equilibrio de fuerzas dentro de la boca; si no puede apoyarse y colocarse bien, el organismo tiende a adaptarse, y esas adaptaciones mantenidas pueden influir con el tiempo en el desarrollo orofacial y en la forma en la que se posicionan los maxilares.

Qué hacer si tu hijo tiene frenillo lingual corto

Si te han dicho (o sospechas) que tu hijo tiene frenillo lingual corto, lo principal es no correr: muchos casos no causan ningún síntoma y no necesitan tratamiento.

La decisión se basa en la función y en si hay un impacto real en el día a día. Si es un bebé y el motivo de consulta es la alimentación, lo más útil es una valoración completa que incluya observar una toma (pecho o biberón), revisar agarre y eficacia, y comprobar cómo se mueve la lengua, porque no basta con “ver” el frenillo. A menudo, con apoyo de lactancia y pequeños ajustes la situación mejora.

Si pese a ello persisten dificultades claras y se confirma que el frenillo es restrictivo, el profesional puede plantear una frenotomía/frenulotomía y pautar el seguimiento adecuado.

En niños más mayores, si la preocupación es el habla o la deglución, lo recomendable es valorar caso por caso con odontopediatría y, cuando procede, con logopedia/terapia miofuncional, evitando intervenir por rutina.

Y si aparecen señales de alarma (poca ganancia de peso, menos pañales mojados, decaimiento o dolor intenso que no mejora), conviene consultar cuanto antes para actuar con criterio.

En este artículo, te contamos más sobre la primera visita al dentista de los bebés

Tratamiento del frenillo lingual corto en Madrid

Si buscas tratamiento del frenillo lingual corto en Madrid, en Ceodent (Hortaleza) podemos ayudarte con una revisión completa y tranquila, pensada para familias.

En odontopediatría no nos quedamos solo en “ver el frenillo”: valoramos cómo se mueve la lengua y si está influyendo en la alimentación, la deglución, el habla o la postura oral, y lo hacemos con un enfoque holístico, coordinándonos cuando hace falta con otros profesionales (como lactancia o logopedia) para mirar el caso en conjunto.

Nuestro objetivo es respetar el crecimiento natural de los peques y decidir con criterio qué necesita cada niño, priorizando siempre opciones conservadoras cuando son suficientes y actuando solo si realmente aporta beneficio. Todo, además, con la empatía, la delicadeza y el mimo que merecen los niños y la tranquilidad que necesitan los padres.

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